
"...el ser está completo por doquier,
cual la masa de una bola bien redonda,
igualada en todas partes desde el centro".
(Parménides)
No cabes en las líneas de un poema,
te caes por los bordes
y contigo mi coraje.
Echo las palabras hacia un lado,
a ver si en el blanco vacío
- siempre tan tuyo-
hay un lugar para ti.
Y más insondable
se hace tu nombre
que huye de cualquier trama
- tan redondo,
te caes por los bordes
y contigo mi coraje.
Echo las palabras hacia un lado,
a ver si en el blanco vacío
- siempre tan tuyo-
hay un lugar para ti.
Y más insondable
se hace tu nombre
que huye de cualquier trama
- tan redondo,
tan sin límite,
inaccesible en el giro
que abarca la vida y mi muerte-.
Te vuelvo entonces a la libertad
de tu caminar rodado,
a la órbita imprecisa
de tu eterno viaje.
No te clavo más los ojos.
¿Cómo van a apresar las letras
lo que mi boca no puede?
que abarca la vida y mi muerte-.
Te vuelvo entonces a la libertad
de tu caminar rodado,
a la órbita imprecisa
de tu eterno viaje.
No te clavo más los ojos.
¿Cómo van a apresar las letras
lo que mi boca no puede?