sábado, 2 de agosto de 2008

TAPIZ


De tus pocas caricias,
sólo me quedan tres
y una se difumina.
Intento que no se caiga
y la prendo de alfileres
hilvanados al recuerdo.
Así, si me ves perdida,
no eches la culpa a los vientos
ni a las caracolas que siguen
buceando mis infancias,
ni al estrés tan recurrente.
Son los surcos de la piel
tejida a la nostalgia de tus manos
que con su brío difuso
me sangran.

...

9 comentarios:

Carlos Becerra dijo...

Rocio...

Cual sera la explicación para que recurrentemente los seres humanos sensibles nos aferremos a la avaricia de sentimientos recibidos.

No es que solo te ocurre a ti, como ejemplo te diré que yo atesoro algunas caricias recibidas de esas personas que daban pocas, y sin embargo injustamente no he valorado los mimos de esas personas que en su infinita bondad me han dado muchas.

Es que es muy difícil ser ecuánime en esto de valorar sentimientos recibidos.

Rocío, es posible que no con tus mismas palabras, pero te juro que yo podría haber creado un poema similar al tuyo, digo en el contexto y el fondo del tema en cuestión por supuesto.

Rocio, te dejo un cariño y sigo siempre a la espera de tus obras que tanto me gustan y alimentan mis sentidos.

CarlosHugoBecerra.

Víctor González dijo...

Condensar mensaje en pocos versos es difícil, y lo has coseguido en tu poema.
Besos creativos.

DOCTOR VITAMORTE dijo...

Rocío, este tapiz es dolorosamente bastante común. Lo reflejas con perfección poética. Lo siento pero a este paso te quedas sin caricias, así que dale a la aguja para seguir hilvanando

Raquel Fernández dijo...

Precioso tapiz, Rocío. Me conmovió mucho.
Un abrazo.

Dido dijo...

Hermoso Rocío...
nunca dejas de sorprenderme!

En cuanto a la canción, no te preocupes!, el sábado te mando la mía, ya verás que está absolutamente peor que la tuya, jaja. somos unas cara dura, algún día estudiaremos griego, jaja

un abrazo gigante!!!

Amparo

Sunion30 dijo...

...eres una Penélope de la sensualidad, Rocío. Tejes, deshaces y vuelves a tejer. De ahí la atención que pongo al leerte, para no saltarme ni una puntada.
Los hilos del recuerdo sólo tienen un color, dorado. Reflejos de un sueño.

Espero que estes pasando un buen verano, un abrazo fuerte! Joan

Guinda de Plata dijo...

Te leo, Rocío, te leo y cuando lo hago -y no paro de hacerlo, y de asombrame (por la belleza, por la perfección, por mil cosas)-, me ocurren dos cosas:

a) Me asalta una suave envidia sana, y

b) Me avergüenza decir que lo mío es poesía, o que me llamen poeta.

Me encantaría saber escribir como tú.

Con toda mi absoluta admiración, un beso.

B.

Guinda de Plata dijo...

Por cierto, Rocío, con tu permiso, he puesto un enlace de tu blog en el mío. Espero que no te importe.

Besos,

B.

Rocío dijo...

Carlos, es que yo soy muy avariciosa :)y poco equilibrada en los sentimientos. Así que te entiendo perfectamente. Gracias por tu cariño, para allá te mando otro.


Es difícil porque a veces el saco de las palabras está vacío, Víctor, pero me alegro de que te haya gustado. Besos.


Jajaja, Doctor Vitamorte, pues voy apañá entonces. La aguja se me da fatal; más bien no se me da. Siempre quedará el pegamento...


Raquel, que te llegue el mío, grande.


Al menos lo intentamos, Dido, jaja, otra cosa es que salga mejor o peor. Espero la tuya y, en nada que la reciba, va mi experimento para allá. Un beso, preciosa.


Un verano demasiado dorado de sol, Joan. En este caso soñaremos que es gris y que nos refresca. Me alegra verte. Un beso.


¡Guinda!, no tienes de qué envidiarme, te lo aseguro...
Muchas gracias por tus palabras y por dejarme un hueco en tu cesta de cerezas. También mis aguas son ya más rojas.
Un beso.