
miércoles, 31 de diciembre de 2008
POST UVEÑO

sábado, 20 de diciembre de 2008
JE T'AIME
Je t’aime o como se diga querer
con la voz entrecortada,
que es como yo te quiero.
Así como el incesante cambio
siempre humilde de los girasoles,
contorsionando todo el cuerpo
-y lo que de mi alma queda-
a tu luz,
sin estragos
ni palabras,
para hundir finalmente la cabeza
en la noche oscura del Tiempo
con un nudo entre las lágrimas
y la sonrisa desnuda.
jueves, 4 de diciembre de 2008
2 DE DICIEMBRE
Es especial cualquier día que se vive rodeado de gente querida. Así fue. Los nervios se los llevaron las olas y me dejaron su sal en la sonrisa de quienes me acompañaron.
El silencio de mis versos se hizo canto en las voces de Enrique, Paco y Antonio, mi padre que, feliz, me hizo este regalo:
EL MAR DE POSEIDÓN
Nereida que en la playa estás varada
y escribes tus poemas en la arena
oigo tu voz, tu canto de sirena,
dulce rumor en forma de balada.
...Despunta el día y veo en su alborada
a Poseidón y un mar de hierbabuena,
orgulloso de ser tu fiel mecenas
velándote la obra laureada.
Devuelvo al mar tu voz y me embeleso,
medito mi tarea ya conclusa
y siento el amor que te profeso;
quiero llorar, mi mente tan confusa
te escribe este soneto con mi beso;
eres mito y mujer, poetisa y musa.
Antonio Mª García Castillo
Atlántico y Mediterráneo fueron uno, cuando las olas de la distancia se rompieron en las palabras de mi hermano. (¡Sentí tu carcajada en mi oído!):
SIRENA
Escrita en la pupila de la roca
reposa una leyenda milenaria.
Metáfora del beso legendaria,
locura de dos cuerpos y una boca.
Mitad mujer-pasión, pezón de moca.
Mitad cola de pez, tan literaria.
Rey Midas que, de noche, solitaria,
convierte en verso y alga lo que toca.
Buceas la memoria de Melilla
de luna llena en luna enamorada
buscando el verbo amar y su pronombre.
Oráculo de sal, rocío en la orilla,
canción en San Lorenzo abandonada,
susúrrame las voces de tu nombre.
José Mª García Linares
Me hipnotizó la Belleza de Salva con su guitarra eléctrica. Fiel a la tradición: poesía y música. No podía faltar la danza, como en su origen, y ésta llegó en un mar de vino homérico.